
Episode #127
Episode 127 | 44m 12sVideo has Closed Captions
Gaspar links Heinz's disappearance to Cárdenas. A newspaper publishes an article about Eloísa.
Gaspar and his most loyal men find a clue linking Heinz's disappearance to Cárdenas and go after him, hoping to catch him. Meanwhile, the Valparaíso newspaper publishes an article about Eloísa's courage and professionalism, which causes the young doctor to have more doubts about her future with Gaspar.
Problems playing video? | Closed Captioning Feedback
Problems playing video? | Closed Captioning Feedback
Hijos Del Desierto (Sons of the Desert) is presented by your local public television station.
Distributed nationally by American Public Television

Episode #127
Episode 127 | 44m 12sVideo has Closed Captions
Gaspar and his most loyal men find a clue linking Heinz's disappearance to Cárdenas and go after him, hoping to catch him. Meanwhile, the Valparaíso newspaper publishes an article about Eloísa's courage and professionalism, which causes the young doctor to have more doubts about her future with Gaspar.
Problems playing video? | Closed Captioning Feedback
How to Watch Hijos Del Desierto (Sons of the Desert)
Hijos Del Desierto (Sons of the Desert) is available to stream on pbs.org and the free PBS App, available on iPhone, Apple TV, Android TV, Android smartphones, Amazon Fire TV, Amazon Fire Tablet, Roku, Samsung Smart TV, and Vizio.
Providing Support for PBS.org
Learn Moreabout PBS online sponsorship[♪ música suave] - ¡Alto, no se muevan!
- ¡Miente!
[quejido] [♪ música de suspenso] - Ya te lo dije, Antonia, ese pastelero me sacó de mis casillas, tenía que ponerlo en su lugar.
¿Qué es eso?
"Vamos a ser familia".
¿Pero qué se ha creído ese roto?
- ¿Qué te importa lo que te diga?
¿Tú te das cuenta lo que nos estamos jugando?
- Ay, pero no exageres, si no fue para tanto, déjame en paz.
- Ah.
- ¿Tú crees que a mí me gusta ir a almorzar donde Neftalí?
Que mis amigas no se van a reír cuando les cuente, pero a mí no me importa porque estoy defendiendo a mi hijo.
Eloísa tiene carácter, si se llega a enojar con Gaspar por tu culpa, no va a querer viajar o va a posponer el viaje.
Y no te olvides... que Ramírez está ahí afuera buscando a Gaspar.
- ¿Pero tú qué crees, Antonia?
Esa rota no tiene un pelo de tonta, está a punto de casarse con un Sanfuentes y partir a darse la gran vida a Europa, a Londres, ¿tú crees que va a tirar todo por la borda?
No seas ingenua.
- Qué poco conoces a las mujeres, Gregorio.
La ambición de esa chiquilla va mucho más allá de casarse bien.
Ojalá yo hubiera tenido esas agallas cuando joven.
[golpean puerta] - Adelante.
- Don Gregorio.
- ¿Qué pasa?
- La señorita Josefina está al teléfono.
Quiere hablar con usted.
- ¿Josefina quiere hablar conmigo?
¿Por qué?
- No lo sé, pero ya ha llamado tres veces.
- Espero que no esté ebria para variar.
Josefina, Gregorio al habla.
- Tío Gregorio, qué bueno que me contesta, llevo horas llamándolo.
- Dime en qué te puedo ayudar.
- Lo llamaba porque quería mostrarle algo, es muy importante.
- Mira, si quieres queinterceda con Gaspar, no soy la persona indicada.
- No, no es eso.
- Ah, ¿no?
- No, yo ya me olvidé de Gaspar.
- Ah.
Qué bien, ¿entonces por qué quieres verme?
- ¿Le molesta si voy para su casa?
Me gustaría mostrarle algo personalmente, ¿va a estar allá?
- Sí, aquí voy a estar.
[♪ música de suspenso] - Voy para allá, entonces, nos vemos.
- ¿Qué quería?
- No lo sé, no tiene nada que ver con Gaspar, y quiere mostrarme algo.
- Oh, qué chiquilla más majadera.
[♪ música de suspenso] [teléfono suena] - 7Antonia.
- Cornelius, pasó algo muy grave.
La Josefina llamó a Gregorio para decirle que tenía algo que mostrarle, viene para acá.
- ¿Eso es lo que dijo?
- Sí, eso dijo.
Que, que no tenía nada que ver con Gaspar.
¿Qué otra cosa podría ser más que contarle lo nuestro?
Ella me amenazó, recuérdalo.
- "¿Lo nuestro?".
Qué bonito suena en tu boca.
- Cornelius, no estamos para bromas, esto es muy serio.
- No pasa nada, no te preocupes, no va a pasar absolutamente nada.
- ¿Cómo no me voy a preocupar?
- Antonia, no va a pasar absolutamente nada.
Oye.
¿Y cuándo piensas venir por acá?
He estado todo el día esperándote.
[♪ música suave] - No se preocupe, don Nefta.
Está todo bien.
- No, no, tú hiciste muy bien tu trabajo.
- Muchas gracias.
- Gracias.
- Buenas tardes.
Hija.
- Papá, siento mucho que... que el almuerzo no haya sido como usted lo esperaba.
- No, no, no, no pasa nada, hija.
Lo que me preocupa es que te hayas indispuesto con don Gregorio, que al fin y al cabo va a ser tu suegro.
Además, todo por un mal chiste, si fue un chiste.
- No, papá, no, no fue un mal chiste, usted lo sabe.
Don Gregorio fue grosero con usted desde el momento en que cruzó esta puerta, con todos esos comentarios burlescos, mirándolo en menos.
- Bueno, yo soy gente de otra clase y, y ellos están acostumbrados a tratar a la gente así.
- Pero eso está mal, papá, ellos no tienen derecho.
Gregorio Sanfuentes es un hombre como cualquier otro y no tiene derecho a tratarlo así a usted.
- Eloísa.
Él es una autoridad en este puerto, él es un hombre importante, ¿y yo quién soy?
Un simple pastelero, nada más.
- Papá, papá, sáquese esa idea de la cabeza.
Usted no es un simple pastelero, usted es un hombre honrado, esforzado.
Es el padre que cualquier hija quisiera tener, y yo me siento muy orgullosa de usted, así que sáquese esa idea de la cabeza.
Usted es mejor, es mucho mejor que ese hombre.
[♪ música suave] [golpean puerta] - Adelante.
- Comisionado, permiso.
- Qué sorpresa verlo por acá, yo había entendido que solo estaba esperando los días para jubilarse.
- Comisionado, fui a ver a Pilar, la novia de Heim.
El detective Heim, era un hombre muy minucioso, metódico, extremadamente ordenado, anotaba todo en sus libretas.
Estas son las tres últimas, permiso.
Vamos a tener mucho trabajo analizando las anotaciones que hizo nuestro querido detective Heim en estas libretas Si se topó con algo turbio o si hay algo que nos permita dilucidar la verdad sobre su muerte, va a estar en estas libretas.
[teléfono suena] [♪ música de suspenso] - Tu pega es seguirlo a donde vaya, para eso vas a tener que saber todo lo que hace en el día, pero él no te puede descubrir.
Siempre vas a tener que estar a la distancia, ojalá, siempre en la vereda de enfrente.
- "Do..." "Don..." "Do".
- Donald D. Es un nombre inglés, hotel Royal en la habitación 36.
- ¿El Royal?
Yo conozco una mucama de ahí, la Paulita.
Le voy a tirar lenguas, de repente me deja entrar a la habitaciónd del... - No, Peineta, no, ¿quién te dijo que le tirís la lengua a la gente?
La última vez que te arrancaste con los tarros se murió el viejo Anselmo y todo se fue a la... Oye, escúchame, Peineta, este es un espía inglés, así que vas a tener que andar muy atento.
No te pueden descubrir, o si no, no te vamos a volver a ver nunca más.
Esta es gente peligrosa, son malos de verdad.
- ¿Pero qué tenemos que ver nosotros con los espías?
¿Por qué tenemos que andar siguiéndolos, Pedro?
- No te puedo decir.
- ¿Pero cómo no me vai a decir?
Es que... - ¿Es que qué?
¿Es que qué?
¿Te vai a poner igual que el Negro?
- No, estaba preguntando nomás, tranquilo.
- ¿Lo encontraste?
- Hola, Tarzan.
Hola, mi amorcito, ¿cómo está?
¿Cómo te portaste?
¿Le dieron comida?
- ¿Y?
- Me fue mal, el Negro no va a volver.
- No, no le vamos a andar rogando trabajo a nadie, no va a faltar el choro que quiera ganarse unos pesos con nosotros.
- Pero, Pedro, nosotros siempre hemos trabajado con el Negrito.
Además, ese donde pone el ojo pone la bala.
- Bueno, vamos a tener que acostumbrarnos a trabajar sin él.
- ¿Cómo es eso?
[♪ música de suspenso] - Que el Negro sabe mucho, sabe de nuestro negocio, sabe dónde escondemos la plata, sabe del trato con el alemán.
- Sí, pero el Negro no nos va a traicionar.
- No, pos, Pedro.
- Uno ve caras, pero no ve corazones.
Escúchenme bien, cualquiera que se salga de la banda es un peligro, eso corre para todos, incluso para mí.
Antes de que hagáis esta pega, necesito que le mandís un recado al Negro.
dile que no es cosa de mandarse a cambiar así como así.
dile que tiene que aclarar unas cosas conmigo, ese huevón.
[♪ música suave] "Traigo a P al cuartel para retrato hablado, esperamos a S. Inesperadamente, P reconoce a C. Situación peligrosa para P. Saco al niño del cuartel".
Es la última página.
Es lo último que escribió antes de morir.
- Son iniciales, comisionado, son iniciales.
Mire, las anotaciones están con las iniciales.
P, corresponde a Perucho, S, soy yo.
¿Adivine a quién corresponde C?
"Traigo a Perucho al cuartel, para retrato hablado, esperamos a Soto.
Inesperadamente, Perucho reconoce a Cárdenas".
Si Cárdenas realmente está involucrado en el asesinato de Heim, necesitamos más que esto, necesitamos pruebas, Soto.
- Tenemos que actuar con mucha cautela y discreción, comisionado.
- Tenemos que guardar muy bien estas libretas.
[♪ música de suspenso] - Ricardo, vamos a la casa de Gregorio Sanfuentes, te equivocaste de camino.
Ricardo, despierta, vamos a la casa de Gregorio.
- Lo siento, señorita, son órdenes de su papá.
- ¿Qué órdenes?
¿De qué estás hablando?
Vamos a la casa de Gregorio Sanfuentes, da la vuelta inmediatamente.
- El señor Bormann me prohibió que fuera a dejarla a la casa del señor Sanfuentes, señorita.
La voy a dejar de vuelta a Viña.
Lo siento.
- ¿Así que eso te dijo?
Bien, muy bien.
Detén el auto ahora, Ricardo, deten el... voy a hacer que te despidan.
Detén el auto.
Faty no me puede hacer esto, ya no soy una niña, ¿me escuchaste?
Ricardo, me voy a bajar.
Ricardo, detén el auto.
¡Ay!
[teléfono suena] - ¿Está haciendo horas extras, Sotito?
- Es que encontraron las libretas de Heim.
- ¿Qué libreta?
- Si usted sabe cómo era el colorín, pos, jefe, ordenadito como alemán.
Parece que llevaba anotaciones de todos los casos.
- ¿Y cómo las encontraron?
- Las tenía esta cabrita con la que se iba a casar.
- Ah, la Pilarcita, su novia.
- Ella.
Sí.
- Faty, ¿cómo te atreves a hacerme algo así?
Ya no soy una niña... - No me hable de esa manera, chiquilla insolente, bájame el tono.
-Faty.
- ¿Qué pensabas hacer?
- Bueno, eso es problema mío, ¿no?
Es problema mío.
- ¿Qué?
¿Pensabas mostrarle esta foto a tu tío Gregorio?
- ¿Cómo conseguiste esa foto?
- El fotógrafo que la sacó, cuando tuvo estas fotos en sus manos, viéndome a mí y a Antonia, se dio cuenta de que podía sacar mucha más plata de la que tú le pagaste, por lo tanto, le pagué mucha más plata.
Y te dejé correr, a ver hasta dónde podía llegar.
¿Cómo crees que hice mi fortuna?
¿Ah?
¿Dejando que me pillaran con los pantalones abajo como un imbécil?
- Antonia me traicionó.
- ¿Te traicionó?
-Me traicionó.
¿No crees que necesito vengarme?
¿No te das cuenta?
- ¿Vengarte?
Como, como tus heroínas de las películas del domingo en la mañana por la matiné.
No seas ridícula.
Escúchame bien.
Yo con Gregorio tengo negocios, yo gano plata con él, él es mi socio, además, tengo una imagen que cuidar.
Si lo perjudicas a él, me perjudica a mí también.
¿Cómo no te das cuenta?
Matemática simple.
- Eres hombre, ¿a quién le va a importar que tengas una amante?
A ver, ¿a quién?
Antonia me traicionó y ahora te está engatusando a ti, ¿no te das cuenta?
- ¿Engatusando?
Por favor, ¿tú qué crees que soy unpelele, un imbécil?
¿Como tu exnovio, como el papá de tu exnovio?
- No me refiero a eso, pero... - No.
Escúchame bien, la próxima vez que hagas una estupidez de este calibre, te vas a Puerto Octay con tu tía Helga.
- No.
- Sí,sí, lo que escuchaste.
A Puerto Octay con tu tía Helga, un año a ordeñar vacas, a ver si entras en razón.
- Te odio.
- No me importa.
Escúchame bien y no pongas un pie afuera de esta casa, si lo haces... Puerto Octay.
- ¡Ay!
[cierra puerta] [♪ música de suspenso] [teléfono suena] [golpean puerta] - Adelante.
- Permiso, comisionado.
Supe que encontraron la, la libreta de Heim.
- Así es, gracias al detective Soto.
- Ah, bien, Soto, ahí, ¿ah?
Bien.
- Gracias.
- Bueno, ¿algo que se pueda ayudar en la investigación?
- ¿Ayudar en qué, comisario?
- En las cosas que había escrito ahí el finado, pues no sé, algo.
- Recién estamos revisando la evidencia, Cárdenas.
- Ah, ¿sí?
Yo, yo tengo libre ahora y pensaba ir al Cinzano, escuchar un tanguito, tomarme una cosita en la memoria de Heim.
- Por el momento no necesitamos su ayuda.
Vaya al Cinzano.
- Sabe que a mí siempre Heim, me comentaba algunas cosas, quizás yo puedo ayudar a aclarar algo que esté escrito ahí que no se entienda, no sé.
- Lo que pasa es que el comisionado decidió que quien manipule la evidencia sea yo para que no se contamine con huellas dactilares de terceros.
- Ah, claro, toda la razón, pues, Soto, toda la razón, sin duda.
Bueno, ojalá que el finado Heim mande algo bueno de allá, de arriba, en el nombre del Señor Jesucristo, ¿no?
Eso.
Bueno, me retiro entonces.
Con permiso, comisionado.
Permiso.
- Cierra la puerta, por favor.
- Sí, claro, claro.
[♪ música de suspenso] - Anda a buscarlo.
[aves trinan] - Gato.
- ¿Hmm?
- Gato.
- ¿Hmm?
- A lo mejor el Negro tiene razón en algo.
- ¿En qué?
- En que, que, que quizás la estamos cagando.
- ¿Cagando con qué?
- Con esto.
Oye, escúchame.
Nosotros somos familia.
Tú, yo, el Negro, el Peineta.
- ¿De qué estái hablando?
- Que quizás que nosotros estemos juntos... No sé, pos, eso le está afectando a la banda.
- Mira, Pedro Ramírez, si tú no querís que yo me meta más a tu cama, tú puedes decírmelo nomás, así de frente, no tenís que andar con vueltas cagonas.
No seái sensible, si quiero conversar contigo, que lo hablemos.
- Es que yo no, no quiero hablar con huevones cagones, ¿me escuchaste?
- ¿Pa dónde vai?
Gato.
- Gato.
[♪ música suave] Ven... Vamos.
[♪ música suave] [aves trinan] - Buenos días.
- Buenos días, mi amor.
- Mire lo que le tengo.
- Qué rico, Martita, muchas gracias.
- Marta.
¿Nos puede dejar solos un minuto?
- Claro que sí, doña Ester, permisito.
- Adelante.
- ¿Pasó algo?
- No.
No, quería saber cómo les fue en el almuerzo en la casa de Neftalí.
Yo no sabía que estaban invitados.
- ¿Nadie te dijo nada?
¿Mi mamá?
- No, no, no, no.
- En realidad, disculpa, Ester, soy yo el que tendría que haber estado preocupado por eso.
- No, por favor, si usted tiene tantas preocupaciones.
Lo que yo quiero saber es cómo estuvo el almuerzo.
Neftalí debe haber cocinado algo rico, ¿no?
¿Estuvo bien?
- Sí, Neftalí estuvo bien, fue un gran anfitrión, pero... pero mi papá fue muy descortés, le faltó el respeto incluso.
- ¿Don Gregorio?
- ¿Qué?
¿Me vas a decir que te extraña?
- Bueno, espero que Eloísa y usted no se hayan enojado.
- Eloísa se molestó mucho y... Y con justa razón, la verdad.
Afortunadamente no conmigo, pero... ¿Sabes qué?
Lo que me tiene contento es que por fin terminamos con ese trámite de la visita de estilo y lo único que quiero es que nos casemos pronto e irnos lo antes posible.
- Así va a ser.
Oiga, y con respecto a eso, yo le quería decir algo.
Yo creo que el día que usted se case y que se vaya con la Eloísa, ya mi vida en esta casa ya no va a tener sentido.
- ¿Tú me estás hablando en serio?
Mi mamá se muere si tú te vas de esta casa.
- Yo sé que la señora Antonia me valora mucho, pero también sé que va a poder sobrevivir sin mí y ustedes me van a necesitar.
Imagínese usted allá lejos con la Eloísa, van a necesitar de mi ayuda, piénselo.
- ¿Tú me estás hablando en serio?
- Claro que sí.
Yo podría acompañarlo, estar cerca de ustedes.
Yo podría criar a sus hijos con amor.
[♪ música suave] - Ya, papá, me voy a trabajar.
- Chao, hija, que le vaya bien.
- Gracias, que tenga lindo día.
- Doctorcita.
- Oye, no podís vender acá tú.
- Doctorcita, mire, es famosa.
Salió en la revista.
- ¿A ver?
Pero, mijita, no me avisó que iba a salir.
- Es que no pensé que iba a salir tan luego.
- Y en la portada, más encima, tan relinda que se ve.
- Sí, pero la embarró en sacarse la foto con el Piojo.
- ¿Por qué?
.
Mejor se la hubiese sacado conmigo.
- Ya, ¿sabís qué?
Te compro todos los ejemplares que tengas.
- Ya, pásamelo.
- Papá, no seas tan exagerado.
-Juanito.
- ¿Sí?
- Juanito, ven y repártelos por las mesas.
Ponle a cada, que cada cliente lea la revista, ya, ya.
Olegario, lee, hombre.
- Ah, ya.
"Valparaíso ha sido testigo de una proeza de la medicina moderna protagonizada ni más ni menos que por una joven porteña, la doctora Eloísa González".
- Esa es mi hija... - No tiene por qué contestarme ahora, tómese su tiempo.
Con calma.
- Es, es muy generoso de tu parte, Ester.
- Yo a usted lo quiero desde que nació, con toda mi alma.
- Buenos días.
- Buenos días.
- Buenos días.
- ¿Y ustedes en qué andan?
- Ester me estaba diciendo que podría irse con nosotros a Inglaterra.
- ¿Cómo?
- Acompañarnos a mí y a Eloísa.
- Ah.
¿Es cierto eso?
- Es una idea.
- Ya, me tengo que ir.
¿Te parece que lo conversemos después con más calma?
Es algo que tenemos que hablar con Eloísa también, pero muchas gracias.
- De nada.
- Nos vemos.
- Cuídate mucho.
Espero que el desatino de tu padre no te haya puesto mal con Eloísa.
- No, no, no se preocupe, hace falta mucha más cosas para hacernos pelear.
Oiga, y... ¿es idea mía o usted está particularmente bella hoy día?
- Embustero.
- Nos vemos.
[♪ música suave] - Llévame el desayuno a la pieza para que hablemos de la estupidez que se te acaba de ocurrir.
[♪ música de suspenso] - Permiso, señora.
- Cierra la puerta, Ester.
- Señora.
- ¿Hmm?
- Lamento que se haya tenido que enterar de mi oferta a Gasparcito.
Le prometo que yo estaba buscando el momento oportuno para contarle a usted.
- ¿Cuándo es el momento oportuno para contar algo así?
¿Hmm?
- Señora Antonia, Gaspar y Eloísa se van a ir muy lejos, ellos van a tratar de formar su familia, seguramente van a tener hijos y yo los puedo ayudar.
- Completamente inadecuado pensar en dejar el servicio de esta casa después de todo lo que hemos hecho por ti.
- Yo creo que he pagado con creces lo que usted ha hecho por mí.
- Sí.
Trabajando, trabajando, y se te ha pagado muy bien.
- ¿Y eso incluye mentirle a Gaspar durante 30 años?
¿O buscar guantes ensangrentados en mitad de la noche?
- Ester, ¿estás olvidando el lugar que tú ocupas en esta casa?
- No, señora, cada vez me queda más claro.
Aunque usted me diga que soy parte de la familia, sé que soy la criada, lo sé.
- ¿Todo esto es porque no fuiste convidada donde Neftalí?
- No, señora.
No hubiera sido apropiado sentarme en esa mesa.
- Y entonces, Ester, ¿a qué va todo esto?
¿Hmm?
- Me preocupa Gaspar.
- A mí también.
- Yo la veo más preocupada de sus negocios con el señor Bormann.
Mientras Pedro Ramírez sigue escarbando en el pasado y buscando a Gaspar.
- Estás siendo grosera conmigo.
Si estoy negociando con Bormann, es para conseguirle un patrimonio a Gaspar, una herencia para esta familia, porque un hombre sin patrimonio no es nadie.
¿Y por qué te tengo que dar explicaciones a ti?
¿A ver?
- ¿Me puedo retirar?
- ¿Sabes qué creo, Ester?
Que a veces te olvidas quién es la verdadera madre de Gaspar.
[♪ música suave] - La verdadera madre de Gaspar está enterrada en el norte.
[♪ música suave] - Sal de aquí.
Desaparece de aquí.
[♪ música suave] - Cuesta acostumbrarse, es como... como si no fuera verdad, como... Como si en cualquier momento fuera a aparecer.
- ¿Y qué quiere que le diga, amiga?
A mí me pasa lo mismo.
Echo tanto de menos a mi cabro en el cuartel.
Pero mire, dicen que la torta de lúcuma del Colonia es la mejor para las penas.
- Gracias, pero... francamente, hace días que no logro comer nada.
- No, pues, tiene que alimentarse, ¿qué diría el finado Heim si ve que su querida novia no está comiendo?
Cómase un trocito.
Eso es, muy bien, hay que alimentarse.
Oiga, supe que, que Soto la fue a visitar.
- Sí, como siempre, superamable.
- Sí, Soto es un siete, una muy buena persona.
Me contaron que las, las libretitas que le pasó va, van a servir harto para la investigación que estaba haciendo Patito.
- De verdad es lo que espero, ojalá que su trabajo siga vivo.
- Oiga, ¿y usted las leyó?
- Sí, sí, pero solamente por encima, ya que es su trabajo y no logro entender muy bien.
Además, al leerlo era como... como si me quisiera hablar, como si todavía estuviera vivo.
[♪ música suave] Perdón.
- No, por favor.
- Además, creo que a ustedes les puede servir mucho más que a mí.
Patricio era tan detallista que de seguro hay información muy valiosa para ustedes.
- Sí, claro.
[♪ música de suspenso] - Lo primero que tenemos que hacer es volver a periciar el sitio del suceso, ver con qué sorpresa nos encontramos.
- Lo voy a hacer hoy mismo.
- Ve.
La pregunta es, Soto, es: ¿cómo se relacionan estas tres cosas?
El testigo de la gala, Perucho y el sitio del suceso de Joselito.
Los dos primeros desaparecieron y el sitio del suceso lo alteraron.
- Y si me apuro un poquito.
Cárdenas está encubriendo al asesino de la gala, pero si no tenemos pruebas, no nos sirve de nada.
- Yo estoy seguro de que Heim descubrió algo y por eso lo mataron.
- ¿Cárdenas lo asesinó?
Ese...siempre ha sido un hijo de... ¿pero sería capaz de llegar a tanto?
- Quizás Joselito actuó bajo la orden de Cárdenas y después Cárdenas lo mató para no dejar rastro.
Tenemos que encontrar a esos dos testigos.
[golpean puerta] Adelante.
- Permiso.
Acaba de llegar un cable para usted, comisionado.
- Gracias, Cornejo.
- Permiso.
[teléfono suena] [♪ música de suspenso] - ¿Algún problema?
- Malas noticias para Eloísa.
- ¿Cómo le fue?
- Siguen ahí adentro, encerrados, revisando las libretas.
No dejan que nadie vea lo que están haciendo.
- Por la...madre.
- ¿Y a usted cómo le fue con la novia del finado?
- Ah, no sabe nada.
Dice que le echó una mirada ahí a la libreta pero que no entiende nada mucho.
- Ya, pero eso es bueno, ¿no?
- No, el problema es que Heim anotaba todo, Cornejo, hasta los pedos que se tiraba anotaba ese huevón, y lo más probable es que su nombre y el mío estén ahí.
- No sé, comisario, yo la verdad es que nunca tuve ningún problema con Heim, dudo que haya escrito algo sobre mí.
- No, ¿el finado Heim era muy vivo, Cornejo, él sabía perfectamente que usted era mi hombre de confianza.
[♪ música suave] ¿Viste cómo nos mira esa...?
¿Viste cómo nos mira ese huevón?
- Igual que siempre, nomás, comisario.
No han encontrado ninguna cosa, si no, ya nos habrían caído encima.
Yo creo que usted se está pasando películas.
- ¿Qué películas, Cornejo?
¿Qué películas?
¿Usted no se da cuenta que estamos en un problema?
¿Ah?
¿Sabís cuál es el problema de ese huevón?
¿Sabís cuál es el problema de ese pije de...?
¿De ese hijito de papá?
Es que no tenemos cómo agarrarlo al huevón.
A cualquier otro huevón lo compramos, lo chantajeamos, lo amenazamos, pero a este huevón no hay como...descubrirle la yaya.
Y en cualquier momento nos pilla este huevón, nos pilla y nos seca en la cárcel, Cornejo, nos seca en la cárcel.
Pero ya, ya, ya, ya.
Hay que estar tranquilo.
Mire, vamos a hacer lo siguiente: hoy día mismo usted le va a robar las libretas a Soto, esta misma noche.
- ¿Yo?
- No, huevón, la Margot Le Blanche del Pirandelli.
Usted pos, Cornejo, ¿quién...más?
- Cálmese un poco, comisario, eso es muy peligroso.
Además que yo nunca he robado evidencia y es la evidencia del finado Heim.
[♪ música de suspenso] ¿Por qué no la roba usted?
- Porque usted es mucho más hábil que yo, pues, Cornejo.
Usted es joven, yo ya estoy viejo para esas andanzas.
¿Usted sabe de esas cosas, pues.
¿O se le encontraron los meados?
¿Ah?
- Perdóneme, comisario, pero... no voy a arriesgar a robar evidencia, permiso.
[♪ música de suspenso] - Cornejo.
Oiga, oiga, Cornejo.
M... Son todos... [♪ música de suspenso] - El gringo que me pediste seguir tiene su oficina en El Almendral.
En la noche se juntó con dos veteranos en el Pirandelli, uno de ellos era un marino que estaba en la gala.
- ¿Estái seguro?
- Sí, Diego.
Cómo no lo voy a reconocer si fue el mismo que me echó cagando.
- Y supongo que no te vieron.
- No, pos, Gatito.
Si de noche todos los gatos son negros.
Mira, ahí va.
- Ya, al club.
Partiste.
- Dame plata.
- Toma, Porotito.
Muchas gracias.
- Gracias, jefe.
- Te quedaron impeque.
- Límpiame el otro, por favor.
- ¿Con brillo, jefe?
- Ajá.
- ¿Vai a hablar o vine a puro huevear?
- Mira, hay un par de cosas que tenemos que aclarar, Negro.
Nosotros no somos un sindicato, no somos un club social, somos una banda.
Si alguien se entera de lo que hemos hecho, podemos tener problemas.
- ¿Quién creí que soy yo, huevón?
Te conozco desde chico.
¿Qué?
¿Creí que te voy a apuñalar por la espalda?
¿Que te voy a traicionar?
- No, no creo eso.
Solamente cuentas claras conservan la amistad, no es personal, Negro.
- Sabís que te escucho y te pareci cada vez más a los futres, ¿no?
[♪ música suave] - Mira, si querí trabajar en los muelles, hazlo, pero no te podí meter con la naviera Bormann.
No podí hacerlo.
- ¿Ahora soy el mozito de los futres?
No te preocupí, no vai a tener problemas con tu jefe.
- Aquí está tu parte.
- No quiero limosnas yo.
- No es limosna.
Te lo hai ganado, te lo merecí.
Tome, mijo.
Muchas gracias, muy bien, muy buen trabajo, ya, vaya pa la casa.
- ¿Donde vai?
Me toca hablar a mí ahora.
[♪ música suave] Te voy a decir una pura cosa: no quiero que te... a la Gato.
Te casái con ella como Dios manda, la hacís tu mujer, o la dejái tranquila, ¿me escuchaste?
[♪ música de suspenso] - Tengo reservada... la suite presidencial del recién inaugurado hotel O'Higgins.
¿Vamos para allá?
Vamos a estar más cómodos, llenamos la tina.
Champaña... [suspiro] Quizás podemos repetir lo del aeroplano, veo que te quedó gustando, ¿no?
Me costó una fortuna, eso sí, pero si tú quieres, lo arriendo de nuevo.
- Para lo que tenemos que hacer, solo necesitamos un papel y una pluma.
- Nunca lo he hecho con un papel y una pluma.
[risa] - Nosotros tenemos algo pendiente.
- ¿Qué?
- La deuda.
- ¿La deuda?
¿Qué pasa con la deuda?
- Llegamos a un trato.
Yo cumplí mi parte y ahora te toca a ti, y me gustaría que... lo dejaras por escrito, si no te molesta.
- No entiendo muy bien de lo que me estás hablando, de verdad.
¿Qué es lo que tengo que dejar por escrito?
- Un documento con tu firma que nos condona toda la deuda que tenemos con tu banco.
- Mira, lo que yo hago con la Gato es asunto de nosotros, vos no tení por qué meterte, sobre todo ahora que te mandaste a cambiar.
- Cuando se trata de la Gato, yo digo lo que quiero.
No quiero que sufra por culpa tuya.
- ¿Y tú creí que yo la quiero hacer sufrir?
¿Que la quiero tratar mal?
¿Eso creís?
- Los dos sabemos porque estái con ella.
La estái usando para descargarte.
Si no te casái con ella, déjala tranquila.
- Lo que yo hago con ella es huevada mía.
- A ver, espera, no estái entendiendo, huevón.
- No, no te estoy entendiendo.
- No, me estái entendiendo.
- No.
- Si vos hací sufrir a la Gato, vai a tener problemas conmigo.
- Ah, ¿sí?
- Sí.
- ¿Me estái amenazando?
- Sí, te estoy amenazando.
Vos sabís que cuando yo amenazo, cumplo.
- ¿De qué se trata todo esto?
¿Por qué estái haciendo esto?
¿Qué acaso estái enamorado de ella?
¿Eso es?
- ¿Tengo que estar enamorado de la Gato para querer cuidarla, huevón?
Ya sabís ya.
Yo me fui de la banda, pero sigo en el puerto, que no se te olvide, huevón.
[♪ música suave] - Pedro, viste a la doctorcita?
- A ver.
Se ve linda.
- Cuando grande me quiero casar con ella.
- Ah, ¿sí?
Mira tú, ¿ah?
[♪ música suave] - Ahí llegó.
¡Bravo!
Felicitaciones, doctora.
- Felicitaciones, doctorcita.
- Muchas gracias, señora Filomena.
- Sí, felicitaciones, y salió tan linda en la foto.
- Gracias, de verdad que no era necesario tanto revuelo, pero muchas gracias.
- ¿Cómo no va a ser necesario?
Es un tremendo logro para la medicina y para la mujer.
Además, me va a perdonar, pero nunca en el consultorio habíamos tenido una doctora, mujer, porteña y que salga en revista, no.
¡Bravo!
¡Ay, qué orgullo!
- Sí, igual está bien, pero... A mí nadie me felicita.
Y eso que fue a mí al que operaron.
- Eso es verdad.
Un aplauso para el Piojo también, por favor.
- Anda a sentarte, no deberías estar de pie.
Ya, vaya a sentarse.
Ay, ¿vino el novio a felicitar a la novia?
- ¿Felicitarla por qué?
¿De qué me perdí?
- Portada de la revista Nosotras.
Ay.
- Felicitaciones, mi amor.
- Muchas gracias.
- Es un tremendo logro, felicitaciones.
- Le perdonamos que no venga con regalo porque sabemos que se enteró recién.
Permiso, es la única que tengo.
- El Pije apretado.
- Piojo.
- Sí, es verdad.
- Gaspar, ¿estás bien?
- ¿Podemos conversar en tu oficina?
- Sí, sí, claro.
- Con permiso.
- Permiso.
- Adelante.
- Oye, no seas mal educado.
¿Por qué te pones a hacer cosas así?
- Ya, perdón.
- ¿Qué pasa, Gaspar?
- Tranquila, mi amor, no, no es nada grave.
- Si no fuera grave, no habrías venido hasta acá a contármelo, sobre todo a esta hora.
- A ver, lo que pasa es que recibí un cable esta mañana de Inglaterra de parte de mi primo.
- ¿Algún problema con tu oferta de trabajo?
- No, no, lo que pasa es que... me comuniqué con él para preguntarle por tu situación allá, tu situación profesional, y como él tiene varios amigos médicos, me respondió bastante rápido.
El tema es que... [♪ música suave] allá no vas a poder ejercer como médico.
[♪ música suave] [♪ música de suspenso]
Support for PBS provided by:
Hijos Del Desierto (Sons of the Desert) is presented by your local public television station.
Distributed nationally by American Public Television















